| Dos nombre, Clara y André, una franja, la Axarquía malagueña, un terruño, Sayalonga, el alma, la pizarra, el fruto, Ariyanas? | ||
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Bodegas Bentomiz se ha convertido en estandarte de la exquisitez en la elaboración de la Moscatel de Alejandría, no sólo por calidad sino porque sus vinos están impregnados de terruño y llenos de corazón. Un Domingo de Mayo un equipo de taninotanino vinos inteligentes (Antonio Pacheco y Antonio Jesús Reina) y AkataVino.com con Fran Veredas, acudimos con entusiasmo a la llamada de André y Clara, además de entrañables, cercanas y humildes a pesar de encumbrarse como los mejores elaboradores de la Moscatel de Alejandría, siendo los artífices directos de estos magníficos vinos. UNA HISTORIA FORJADA POR UN SUEÑOAndré y Clara se lanzaron a la búsqueda de un lugar donde construir la raíz de alimentara su sed enológica, tras largos viajes para encontrar no sólo la franja, sino el país, que ofreciera cobijo a su proyecto, se encontraron con el Pago Cuesta Robano en Finca el Almendro, (Sayalonga), percibiendo las posibilidades de la franja, aunque en ese momento no podrían sospechar la gratitud de la pizarra de los suelos de la Axarquía malagueña. A base de mucho trabajo a pie de campo, las ideas muy claras y la inyección de energía que supone la consecución de un sueño, empieza el proyecto Bentomiz. Sus inicios marcados por la tradición donde Clara y André pisaban la uva directamente, para realizar la crianza utilizando viejas barricas envinadas que |
marcaron el paso, para transformar lo tradicional en modernidad, respetando un único principio, la tierra y sus viñas. LAS VIÑASLas viñas nos muestran un paraje sobre cogedor, apoyadas en vaso sobre un desnivel que roza el término de barranco a 800 m. de altitud, mirando al mar mediterráneo, donde las brisas marítimas realizan su función evitando que las cuantiosas horas de insolación quemen los hollejos y el tostado de las hojas no se convierta en el paisaje preponderante de Finca el Almendro, donde se ubica Bodegas Bentomiz. Plantaciones en vaso para solucionar el problema de la insolación, convirtiéndose las hojas en protectoras de la uva, evitando maduraciones tempranas, además la falta de precipitaciones reduce el problema que este tipo de plantaciones presenta con la humedad del suelo. |
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__________________Ariyanas vinos de pizarra, vinos que respetan un único principio, la tierra y sus viñas.__________________ENOTURISMO CON ARMONÍAUn proyecto que se abre al público para ofrecer visitas guiadas y una cata de sus vinos, magistralmente maridada, enfocado a pequeños grupos. |
En su visita no se encontrarán a nadie más que André y Clara, pies, brazos, cabeza y sobre todo corazón de esta bodega. El equipo desplazado de taninotanino presenció otro de los grandes secretos de la familia situada bajo la cordillera Bentomiz, la cocina. Un proyecto que culminará con la terminación de su nueva bodega donde se añadirá un valor añadido, un pequeño restaurante dedicado a la viña y sus visitantes.
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LAS CREACIONES, LOS ARIYANASAriyanas, nombre procedente de una antigua aldea árabe ubicada en la franja, término descrito como la olorosa, etiqueta a dos blancos naturalmente dulce, un blanco moscatel seco y un tinto de ensamblaje, con una reducida producción debido a las dimensiones de la bodega y la elaboración propia de un château.
Vinos procedentes de las viñas viejas en su mayor proporción de 50 a 90 años, rozando el cultivo biológico, donde el rendimiento se acerca al kilo por cepa, empleando cuatro kilos de uva para elaborar 1 litro de moscatel y hasta cinco kilos de sus cepas más viejas para el magistral terruño pizarroso, de ahí se descifra las dimensiones y concentración de estos vinos.
Tuvimos la ocasión de catar muestras directamente de barrica y apuntar de sobresaliente la intensidad aromática y boca de las variedades que conformarán su tinto de ensamblaje, empezando con un coupage formado por un 75% Petit Verdot y 25% Romé, que han permanecido durante cuatro meses en barrica de roble francés y americano sin maloláctica, un ejemplo de fruta, con apuntes maduros y una estructura envolvente. Un Cabernet muy aromático respetando su perfil vegetal y especiado, bien arropado por la fruta roja. Una Petit Verdot sin barrica, floral y elegante, puro perfume de textura sedosa y excelente acidez.
A partir de aquí los anfitriones abandonaron sus viñas para dedicarnos sus cualidades en la cocina, a base de porra de aguacate, gambas de la caleta de Vélez, Gravalax de salmón marinado con lima, flan de berenjenas con coulis de tomate y albahaca, culminando con un plato para el diálogo, una fondue de vino y carne con diferentes salsas, reservando el pastel de Laura y bocaditos de pan de especias, foei y membrillo llamado Pepeekoch. El maridaje nos transportó a la Francia vinícola, magníficos Sancerre 02, Moreau-Naudet 00, Puligny-Montrachet de Etienne Lauzet 02, Beaune 1er Cru Bressandes 00 de Nicolás Potel, Volnay 02 y un chenin blanc de Domaine de Juchepie 97.
Culminando con la obra prima de Bodegas Bendomiz, su primera añada que le confirió el nombre de terruño pizarroso, su cosecha 2004, mostrando porqué los vinos naturalmente dulces están elaborados para crecer y aguantar el paso del tiempo durante muchos años en franca mejoría y evolución, un vino franco de pizarra, con excelente acidez. Seguramente estamos tratando de la elaboración más exquisita que la variedad Moscatel de Alejandría pueda soportar, toda concentración, finura y terroir, un placer para su disfrute.
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